Evalúan el microestadio de Atlanta: ¿continuarán la obra?

Informe de Jonatan Menguez

Luego de algunos meses transcurridos con el proyecto detenido y las consiguientes especulaciones sobre la caída de la empresa Lugones Center, finalmente hubo novedades importantes con respecto a la construcción. La Comisión Directiva emitió un comunicado a través de la página oficial en donde se informa que el Banco Ciudad, entidad que financia la obra, firmó una cláusula de exclusividad con una de las empresas interesadas en continuar con la construcción del estadio cubierto. El nombre de la misma no se hará público hasta que finalicen los 30 días que posee para evaluar las condiciones en las que se encuentra el proyecto, situación necesaria para que dicha entidad acepte o rechace su continuación.

Por un lado, la noticia confirma lo que muchos socios y simpatizantes de Atlanta sospechaban: Lugones Center, la empresa dirigida por Miguel Mancini, no podrá continuar con la construcción del microestadio por “falta de inversores”. La firma de Mancini posee una deuda con el club que deberá ser afrontada por la compañía que decida hacerse cargo del proyecto. Por otro lado, el avance en las negociaciones es positivo, son varios los interesados en tomar las riendas de una obra de enormes dimensiones, entre ellos, el conocido grupo organizador de eventos Fénix Entertainment.

En diálogo con el programa radial El Ascenso x 3, el Vicepresidente de Atlanta, Alejandro Korz, explicó que la empresa elegida tiene como fecha límite el 15 de mayo para que sus abogados analicen los contratos, sus contadores los números y sus arquitectos la obra en sí misma. Por otro lado, Korz aseguró que “casi un 50 por ciento de la construcción está realizada”. Si deciden no tomarla, ya habría una segunda candidata dispuesta al mismo proceso. A su vez, agregó que Lugones Center adeuda con el club “cuatro o cinco meses de cuotas”, que rondan los 110 mil dólares cada una.

Un proyecto con avances y retrocesos

La relación de Lugones Center, compañía dirigida por el ex presidente de Obras Sanitarias, Miguel Mancini, tuvo diferentes etapas, positivas y negativas, con la comunidad bohemia en general. Cuando se aprobó el proyecto en la Asamblea de Representantes del 18 de diciembre de 2012, si bien existían algunos socios en desacuerdo, se creía posible que un hombre de su experiencia pudiera llevar adelante la enorme construcción a través de la cual Atlanta podía dar el salto de calidad que necesita para seguir creciendo y, a su vez, brindarle al barrio de Villa Crespo el estadio cubierto más grande de la Ciudad.

Tras conseguir un préstamo de más de 100 millones de pesos, otorgado por el Banco Ciudad, y pasar por un largo proceso de preparación del terreno con la demolición del viejo microestadio de la sede y la remoción de escombros, el proyecto tomó un avance notorio. Los hinchas que concurren a la cancha podían ver sábado a sábado como las enormes tribunas detrás de la popular se levantaban y generaban una sensación de optimismo.

arena 2

La parte promocional era llevada a cabo por uno de los hijos de Miguel, Luis Mancini. A través de las redes sociales mostraba, mediante fotos y videos musicalizados, el avance de las obras por dentro y las características tecnológicas e innovadoras que lo tornarían irresistible para los organizadores de grandes eventos internacionales. Incluso otra de las hijas del arquitecto, la modelo y actriz Raquel Mancini, se hizo socia de Atlanta y posó con la camiseta bohemia.

Pero el primer cruce llegó cuando Lugones Center publicó una postal donde se anunciaba la construcción del estadio bajo el nombre de “Buenos Aires Arena”. Faltaba, por supuesto, la palabra “Atlanta”. El acuerdo contractual indicaba que el nombre del club debía figurar obligatoriamente, por lo que el hecho despertó la bronca de los socios e hinchas, que realizaron su descargo en las redes sociales y le exigieron explicaciones a la dirigencia. Finalmente se aclaró que fue un malentendido y rápidamente la empresa borró la evidencia y cambió el nombre a “Buenos Aires Atlanta Arena”.

Más adelante llegaron los atrasos por parte de Lugones Center a los pagos mensuales acordados con Atlanta. La situación derivó en la firma de una adenda entre las partes, con fecha de diciembre de 2014, donde la empresa reconocía la deuda y se comprometía a pagarle al club los más de tres millones de pesos acumulados. Con la obra ya avanzada y la colocación del techo en proceso, tuvo lugar un accidente de gravedad, que afortunadamente no generó heridos, pero llegó a tener trascendencia mediática: una parte del techo se desplomó y cayó sobre una de las tribunas. La dirigencia de Atlanta salió a responder sobre el hecho, el cual generó un parate de varios meses en la obra.

Tras superar el contratiempo del accidente, el proyecto retomó su curso. Sin embargo, poco tiempo después, la construcción volvió a detenerse. Ya comenzado el corriente año, la información indicaba que Lugones Center se había quedado sin financiamiento para continuar con la obra y la dirigencia bohemia ya estaba buscando candidatos para finalizar el estadio cubierto más grande de la Ciudad de Buenos Aires, propiedad del Club Atlético Atlanta y sus hinchas.

Mirá el último video difundido por Lugones Center, la empresa que iba a construir el microestadio de Atlanta pero que finalmente abandonó la obra:

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