Florencia Girotti: “Con las balas quieren que nos quedemos en nuestras casas, hay que salir a la calle”

Nota y fotos de Leandro Lutzky@LeanLutzky

Tiene 26 años, pero su golpe forzado de madurez llegó el pasado 5 de marzo, a los tiros. Literalmente, recibió un balazo en su brazo izquierdo mientras celebraba junto a decenas de militantes la inauguración de un local partidario de Nuevo Encuentro, en Padilla 829. Los proyectiles de aquella noche salieron desde un complejo de edificios con jardín y pileta que ocupa una manzana entera, más precisamente el piso 12 de la torre Los Tilos, cuya ventana da a la calle donde ocurrió el delito.

Para dialogar con Villa Crespo Noticias, eligió hacerlo justo en el lugar de la escena del crimen, sentada en la vereda junto a su pequeño hijo y apoyada sobre uno de los muros de las torres desde donde se disparó contra casi 33 años de democracia ininterrumpida. Se la ve fuerte, sólida, con voz segura y convincente. Sin embargo, todo eso se derrumba cuando recuerda los hechos, ahí, en el escenario de la discordia y la intolerancia.

Florencia no sabía si ir a la fiesta de apertura porque tenía sensaciones encontradas. El miércoles, tan sólo tres días antes, la nueva gestión decidió echarla de su trabajo en la Subsecretaría de Comercio Interior. En realidad, ella es miembro de La Cámpora, pero fue al festejo “para pasarla bien y acompañar a los compañeros de Nuevo Encuentro”, comenta. Sin embargo, asegura: “Era la responsable de la unidad básica en Parque Chas, pero hace un mes que me estoy tomando un descanso de la militancia”. ¿Ganó el miedo y la antipolítica? El sonido de sus palabras se vuelve tembloroso, demostrando un dolor sincero y tan impactante como cuando recibió el balazo.

Sobre ese momento, recuerda: “La murga quería tocar, había fuegos artificiales (algunos vecinos llamaron al 103 del Gobierno de la Ciudad y al 911 de la Policía Federal para quejarse) y de pronto siento que me queman de atrás, que me impactan. No entendía qué pasaba, pensé que me había quemado con un tres tiros”. También mencionó algunos flashes sobre su desesperación: “¡Me arde! ¡Me arde el brazo!”, gritó aquella noche. “¡Hay una compañera baleada!”, alertó otra militante al instante. No fue la pirotecnia.

“Cuando me llevaron en el SAME, los compañeros se empezaron a preocupar porque se dieron cuenta que la lesión era de plomo, con entrada y salida”, agrega Girotti. El proyectil le atravesó brazo, pero ella cambió su cicatriz con un tatuaje de tres pañuelos de las Abuelas de Plaza de Mayo. “Representa la lucha de 30 mil compañeros y que no tengo que bajar los brazos”, explica. Las marcas de la bala en su piel quedaron opacadas, aunque el shock deje marcas imborrables. Allí, en la ambulancia, encontró a la otra víctima, Daiana Soto, quien recibió el roce de bala en su hombro derecho cuando tenía a su hermana menor en brazos. Ella tampoco militaba en Nuevo Encuentro, fue a la celebración porque a su papá le gusta la política. Pudo haber sido una tragedia.

Florencia Girotti le mostró a Villa Crespo Noticias su tatuaje de Abuelas de Plaza de Mayo junto a su herida.
Florencia Girotti le mostró a Villa Crespo Noticias su tatuaje de Abuelas de Plaza de Mayo junto a su herida.

“En el hospital me dijeron que tengo un dios aparte, no se me rompió ningún hueso ni se lastimó ningún nervio”, añade. Ahora está haciendo un tratamiento de rehabilitación, en los días de humedad la lastimadura duele bastante y cargar a su hijo se hace difícil. “Esa noche no me tocaba morir”, se enorgullece.

Sobre las instancias judiciales del caso, expresa: “Si esto avanza, es porque tengo muy buenos abogados”. El principal acusado por tentativa de homicidio es Alejandro Fabián Sidero, dueño del arma calibre 32 desde donde se efectuaron los disparos, también conocido como el Tirador de Villa Crespo. Los datos del Renar confirman que el revólver es suyo y la División Balística de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la Gendarmería Nacional asegura que esa es la pistola con la cual se atacó a los militantes kirchneristas.

El sospechoso se fue a los Estados Unidos el 6 de abril, un mes después de los tiros, y volvió unos días antes de lo previsto, aunque no pudo evitar su detención y posterior declaración. Lo más llamativo es que Sidero se fue al exterior pero dejó el arma de la polémica (¿cuál no lo es?) en su departamento. Si fue por torpeza o exceso de impunidad, es difícil saberlo. Por lo pronto, frente a la Justicia negó haber efectuado los disparos, aunque admitió que estaba en su departamento cuando se realizaron los ataques.

“Lo más increíble es que cuando le allanaron el departamento abrió la puerta un amigo suyo y dijo: ‘El arma está en tal lado’. Eso es lo que me hace tanto ruido”, lanzó la joven, y agregó: “Siento que el chabón pensó que le podía disparar a 400 personas y dejar el arma en su casa sin que le pase nada”. Para sumarle más condimentos a un plato bien caliente, se dio a conocer que el imputado no sólo es afín al PRO, sino que además figura en un listado de aportantes hacia la campaña amarilla. Si bien es cierto que el dinero regalado por Sidero al macrismo es ínfimo (50 pesos), desde el kirchnerismo sostienen que la agresión responde a una fuerte persecución política.

Florencia también se refirió al contexto actual: “Que Larreta diga que este fue un hecho totalmente aislado, la Bullrich y Macri también, es triste. Este gobierno es de la peor derecha y sus actos se reflejan en la sociedad. Sin ir más lejos, cuando se hizo la apertura del Congreso, Marcos Peña dijo que los militantes somos unos grasitas, todo el tiempo hay violencia política. En realidad somos pibes que estamos luchando y dejando muchas cosas de nuestra vida para poder ayudar al otro. No estamos acostumbrados a que nos persigan, pero evidentemente hay gente muy enojada por las cosas que se hicieron en los últimos 12 años”.

Girotti se emociona, deja caer unas lágrimas, compara este ataque atroz con la última dictadura y cuenta cómo cambió su perspectiva después del disparo: “Entre todos los compañeros hubo un antes y un después. No quiero un país así para mi hijo. No quiero que nadie pase por lo mismo, el laburo más fuerte es el de concientizar. Con esto quieren lograr que nos quedemos en nuestras casas, prendamos la televisión y digamos todos que sí”. Aunque ahora le dedica un poco más de tiempo a su familia, los disparos involucraron a Florencia aún más con la coyuntura argentina y eso le inculca a sus allegados.

Para terminar con la entrevista, la víctima del repudiable hecho no escondió sus deseos: “Quiero dejarle a mi nene un país donde el que quiera militar lo haga, o salir a la calle sin que la policía moleste. Que esté libre. Lo peor que podemos hacer es quedarnos encerrados. La mejor manera de seguir es saliendo a las calles, leer, formarse y organizarse. Si no, nos comen crudos”.

Florencia Girotti y su hijo. Detrás, el local de Nuevo Encuentro.
Florencia Girotti y su hijo. Detrás, el local de Nuevo Encuentro.

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